Como todos sabemos la relación hombre-perro es históricamente muy antigua, domesticados primero para la caza y defensa, pasaron a nuestras casas, convirtiéndose en el animal doméstico predilecto. A la pregunta de por qué se tiene perro, podemos dar muchas respuestas: para que los niños jueguen, para no estar solo, porque siempre he tenido….. Pero la razón fundamental por la que tenemos a estos peludos es por los beneficios psicológicos y afectivos que nos aportan, que quizás no los advirtamos, pero están. Ya en 1960, en doctor Boris Levinson se percató de ello cuando observó que sus pacientes interactuaban con su perra Gingles, que durante la consulta le facilitaba su trabajo de psiquiatra. Plasmó los resultados en el libro ‘Psicoterapia asistida con animales’ 1995. Ejemplos del día a día de estos beneficios: acariciar, cepillar al perro relaja y por tanto desestresa; hablarle, explicarle, proyectar en el las penas y frustraciones, sabiendo que no va a juzgarte, sino que es una fuente de cariño incondicional, alivia y hace ver los problemas de forma diferente; bajar a pasearlo, puede ser la excusa para salir a la calle y conocer gente, comunicarse, integrarse en algún grupo…., y así muchos mas.

No es de extrañar pues vistos estos beneficios que actualmente se entrenen perros para realizar tareas sociales. Así tenemos a los perros lazarillo que ayudan a las personas invidentes, los perros señal que son los oídos de las personas sordas y los perros de asistencia o servicio, que ayudan a personas en sillas de ruedas o con aparatos ortopédicos.
Concretamente los perros de asistencia ofrecen una ayuda muy ajustada a las necesidades de su dueño, le abren la puerta, la cierran, pulsan los timbres y los interruptores de la luz, abren cajones y traen cosas de dentro de ellos, sacan la ropa de la lavadora, recogen cualquier cosa del suelo, ayudan a desvestirse…., pero el mejor beneficio que realiza para su dueño es que le esta ayudando a integrarse en la sociedad.

Las personas con discapacidad, suelen tener problemas de integración social, a muchas de ellas les cuesta aceptar su situación, se retraen en si mismas, se vuelven introvertidas y poco sociables, con un autoconcepto bajo y una autoestima baja. Además debemos tener en cuenta que el resto de la sociedad no es muy propensa a relacionarse con las personas discapacitadas, los ven como algo que no quieren reconocer, que les puede pasar y huyen de ellos o no saben como tratarlos.

El perro entra en esta situación como potenciador de la relación con el entorno, que propiciará la comunicación y dará seguridad al discapacitado, que poco a poco ira integrándose en la sociedad. El perro rompe el estigma negativo de la persona discapacitada y la gente se le acercara más, por otra parte, está la afectividad que aporta el perro animal, recordemos que ama incondicionalmente sin juzgar. Por otra parte el perro de asistencia, como cualquier otro, conlleva una serie de rutinas ( paseos, comidas, espillados…) que conllevan una serie de responsabilidades y compromisos importantes, que la persona discapacitada ira integrando en su vida como un compromiso hacia su mejor
amigo.

Así que entrenados o no, los perros auque no lo creamos siempre están trabajando por nosotros, no se merecen pues un gran achuchón de nuestra parte?

Autor: MARTA MARTORELL .Técnico en Terapia Asistida con Perros.

PERROS QUE TRABAJAN, articulo

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