‘El Refugio’ protesta con 14 canes en El Sardinero, Santander.- Quieren cambiar la ley que veta los animales en la costa

RODRIGO CAVALHEIRO – Madrid – 12/08/2008

En una protesta inusitada, 56 patas y 24 pies dejaron hoy sus huellas en la playa de El Sardinero, en Santander. Se trata de la primera etapa de una caravana que los integrantes de la asociación protectora de animales El Refugio y sus 14 perros llevan a cabo para que los canes y sus dueños tengan espacios reservados junto al mar. “Lo que pedimos es que exista esta posibilidad en determinadas playas. Muchos bañistas dejan latas de comida, de bebida, bolsas en la arena y no pasa nada, nadie se fija. En cambio si estás con un perro en la zona más remota de una playa, enseguida aparece un socorrista o la policía local para echarte”, cuenta por teléfono a ELPAÍS.com el presidente de la asociación, Nacho Paunero.
La presencia de perros está prohibida en todas las playas de España; del control se encargan los municipios. Los defensores de los animales quieren que se elabore una ley marco que aligere la prohibición y que obligue a todos los municipios a adaptarse. “Defendemos la tenencia responsable, como en cualquier otro lugar público. Eso significa llevar el perro atado y que, si hace caca, el dueño la recoja”, explica Paunero.

El veto a los perros se debe básicamente a dos razones: además de representar un peligro de mordeduras, los animales pueden transmitir enfermedades parasitarias. Consultado por ELPAÍS.com, el médico veterinario Javier Birlanga alerta de que los perros necesitan cuidados de higiene frecuentes y revisiones periódicas con un especialista. “Si el perro está desparasitado y vacunado no representa riesgo para la salud humana. Es más fácil pillarse un hongo en una piscina”, añade el experto del hospital clínico de la Universidad Alfonso X El Sabio.

En la Gira Canina participan 12 voluntarios de la organización. Componen una caravana que pasará por otras tres playas españolas. Entre los perros que acompañan al grupo destacan Favorita, una galga atigrada de ocho años, abandonada en Carabanchel, desnutrida y coja de la pata derecha; y Mona, una mestiza de cuatro años que fue rescatada con sus cachorros cuando era utilizada para cazar. El grupo reparte folletos, gorras y material divulgativo con el lema en la playa, también es nuestro amigo.

articulo de “ELPais”

Los perros también quieren sol y playa

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