Es muy frecuente escuchar que para educar a un perro hay que castigarlo y hacerle saber quién es el que manda. Pero algo que nos debe dictar el sentido común es que no podemos castigar o corregir a un perro ! porque se comporta siguiendo su naturaleza de perro!

Para educarlos y que puedan convivir con nosotros en una sociedad humana, los perros deberán aprender ciertas normas de conducta que, a veces, están alejadas de su naturaleza canina. Y para ello, la educación en positivo dice que en vez de castigar debemos utilizar sólo métodos positivos, es decir, dejar de producirles miedo, desconfianza, dolor, imposición, fuerza física y que el perro vea que de nosotros nunca va a venir nada desagradable. Aprender es una tarea que rara vez se ve facilitada por la intimidación o la imposición. Para educar en positivo, el bienestar del animal habría de estar siempre por encima de cualquier exigencia en su educación.
La educación a base de castigos tiene consecuencias negativas muy importantes, como las siguientes:

1- Si castigamos al perro porque actua como perro, sólo aprenderá lo peligroso que es comportarse de determinada manera en nuestra presencia, pero no le estamos enseñando ni por asomo que es lo que realmente queremos de él.

2- El castigo aumenta la dependencia y podemos crear un problema. Cuando castigamos a un perro aumenta su ansiedad. En un animal tan social le crearemos una necesidad mayor de contacto, por lo que generaremos en él un mayor apego y dependencia de nosotros.

3- Si castigamos a un perro, no aprende del castigo y le generamos estrés. Es muy frecuente que con los castigos el perro no entienda nada, ya que sin darnos cuenta le enseñamos cosas por las que luego le castigamos o corregimos. El problema es que normalmente los castigos aumentan en frecuencia e intensidad, y el perro desarrolla una baja autoestima, lo que puede llevarlo a un estado de “indefensión aprendida”, de muy difícil rehabilitación.

4- El castigo activa el sistema limbico del perro (que es donde se producen las respuestas emocionales y desactiva su sistema racional, lo que dificulta mucho el aprendizaje. Cuando un perro está en un estado emocional alto, no es que no nos haga caso, es que directamente no nos oye.

Lo primero a tomar en cuenta es conocer cómo es el perro y sus necesidades básicas algunas muy obvias y otras no tanto (como la estimulación mental, sensorial, de relación, etc.) y respetar su naturaleza canina. Hemos de aprender a comunicarnos correctamente con nuestro perro y basar su educación en el refuerzo positivo, en darle un entorno y unas rutinas adecuadas, aprender a ignorar algunas cosas y armarnos de mucha tolerancia y empatía.
Habría muchas razones por las cuales eliminar el castigo y los estímulos aversivos en la educación canina, pero sólo citaré la más importante, y es una razón ética: ¿con qué derecho nos creemos los humanos para castigar a un animal por el simple hecho de comportarse como lo que es?
Por favor, desterremos para siempre los tirones de correa, los collares de ahogo o de castigo, los collares “educativos” (de descargas eléctricas), los gritos, la fuerza física, las obsoletas y erróneas teorías de dominancia y empecemos a comportarnos con nuestros perros como verdaderos amigos. Tomémonos el tiempo que haga falta para enseñar al perro lo que nos gustaría que hiciera, más que perder tiempo “diciéndole” lo que no nos gusta.
Acabaré este artículo citando a un gran amigo Jaime Vidal “Santi”, que en su libro “Colores en el viento” escribe.
“Si tenemos delante a un animal que quiere ser nuestro amigo y está ansioso por cooperar con nosotros, no considero necesario utilizar ningún método que conlleve miedo o dolor. Los perros son seres maravillosos, que estaban aquí antes que nosotros,
y deberíamos aprender a conocerlos y respetarlos tal como son. Conocerlos, respetarlos y ser amables con ellos. El resto, lo hacen ellos, es muy fácil”.

Carles Goma . Educador canino www.gossosenpositiu.com
Fuente: Revista Animalis 7
http://www.animanaturalis.org/d/456/animalis_7

Educación en Positivo para Perros por CARLES GOMÀ

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